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Entramos los blogs culés en un periodo de hibernación durante las próximas semanas. Quizás sea algo bueno para desintoxicarnos de todo lo que ha sido una montaña rusa, 'sólo en caida', en los últimos dos años.

Por supuesto, saldrán al tablao un baile de posibles fichajes 'bluf' que nos obligarán a escribir al respecto. Pero es innegable que hay un cansancio en la blogoesfera culé y se nota que es poco el entusiamo que la gente le está poniendo a sus posts. Entre una mezcla de desidia, desengaño y decepción, cuesta hablar sobre el equipo.

Y es que nada bueno está pasando. Guardiola arrancará la temporada con una implacable espada de Dámocles sobre su cabeza. Para muchos, su fracaso será la oportunidad idónea para defenestrar a Joan Laporta de forma inmediata.

Las cosas no pintan bien. Sin credibilidad alguna, el presidente y Txiqui han de resolver un puzzle de difícil solución, como lo es el ejecutar la salida de ciertos jugadores. Proyectos se pueden soñar muchos, pero sin una limpia absoluta, todo será un remiendo que tarde o temprano se acabará rompiendo.

Espero con ansias el pronunciamiento de Laporta cuando acabe la temporada. La prensa, esta vez, tendrá sus plumas echando humo.


[Fuente: Sport]
Colaboración de VICTOR HEGELMAN

Ya iba siendo hora. A falta de doce puntos por disputarse el Atleti necesitaba nueve puntos para cerrar su clasificación en puestos de Champions. Y lo hizo, para gusto de unos y disgusto de otros tantos. Esta vez no valieron ni malos augurios ni pupas ni leches fritas. Tres partidos, nueve puntos, seis goles metidos y ninguno encajado. Así sí.

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Porque con el Atleti nunca, por más gruesa que sea la tormenta, es demasiado. Sin embargo, otro Delio Toledo, otro Fernado Baiano, otra cagada grosera y absurda en la penúltima jornada y con todo a favor habría sido mucho, muchísimo.. No sé si demasiado, pero mucho desde luego que sí.

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¿Y esta sensación? Ya casi no me acordaba de ella. Cerrar la temporada y saber que se ha cumplido (no más, pero tampoco menos), que al día después vas a despertar con una reluciente sonrisa en la cara, sinceramente es una sensación más que placentera. Revival de dulces recuerdos de juventud. Tan raro me sentía que el domingo me costó bastante quedarme dormido. Eso sí, al final me dormí, y oye, a pierna suelta.

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¿Cuarto? Sí, no es gran cosa. Me crié terminando las temporadas cabreado por acabar tercero y no ganar nada. Ahora celebramos (celebro) un cuarto puesto. Ayer era ayer y hoy es hoy, y hoy, secuestrado y gestionado a patadas, el cuarto es nuestro ático.


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¿Neptuno? Cada cual que haga lo quiera, pero como dijo el Kun (bendito seas), a Neptuno iré a celebrar títulos. Dios te oiga y que sea de tu mano, maestro.

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Que a nadie se le olvide y gran parte de la prensa ya se encarga bien de ello. El Atleti no se ha clasificado para la Champions sino para la previa de la Champions. Eso sí, si le superaba el Sevilla entonces de lo que quedaba fuera era de la Champions, no de la previa. Si lo consigue no tiene nada, pero si cae lo pierde todo. Mal negocio.

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Los vertederos de opinión que constituyen los foros de los grandes periódicos nacionales no dejan de abochornar al ver la gran cantidad de madridistas rabiosos y cabreados con el pseudo-triunfo atlético. Hace cuatro días que ganan la Liga (y bien) y ya están inundados de bilis por ver a los atléticos felices. Esto no puede ser bueno para salud.

Con muchos sevillistas pasa tres cuartos de lo mismo, pero en fin, parece que estos no ven otra forma de creerse grandes que inventándose enemigos históricos donde no despiertan más que indiferencia. Y no, ya ven, no son nuestros enemigos. Ya les gustaría, pero no.

Y como diría el gran Carlos Fuentes, ustedes me dirán que el fútbol es así, pero vaya por Dios

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Eso sí, y no me olvido, otros muchos rivales nos han felicitado y se han alegrado por nuestra, espero que algo duradera, dicha. Gracias majetes. Ha sido (y todavía lo es) duro, vaya que sí. Pero esta semana estoy contento. Ya era hora.

El Atlético volverá a jugar la Liga de Campeones o Copa de Europa, como se quiera llamar, doce años después. Ya era hora y es que, como dijo Luis Aragonés nada más subir al equipo a Primera, le iba a costar una enormidad volver a estar en la elite de Primera. Pues ya lo ha conseguido, aunque le ha costado.

Pero no ha hecho mala temporada el Atlético; irregular sí, pero no mala. Excelente de medio campo para arriba (grandísimos Kun y Forlán) y muy deficiente de medio campo para atrás. No se sabe si va a seguir Aguirre, muy contestado, pero lo seguro es que hay que reforzar el equipo a nivel defensivo si no quiere hacer el ridículo en Europa. De cualquier forma, el equipo ya está en la Liga de Campeones. El Atlético ha vuelto.

[El Barça fue en el Bernabéu] un equipo sin alma, sin carácter, sin orgullo, sin dignidad, sin vergüenza (separado) y sin pelotas. Sólo Messi, abandonado a su suerte como Tom Hanks en Náufrago, desentonó de la ignominiosa actitud del resto de la banda.

El que juega con el pantalón por las axilas sólo destacó por su teatrera actuación tras la patadita que le dio Marcelo (roja, reglamento en mano), cuando cayó como si lo fulminara el sable láser de Darth Vader. Para sable el que se tragó el que vino de la Juve, que tiene la cintura de amianto. No estuvo mejor el que sale con la que sale en Los Serrano, pero por lo menos dio un par de tarascadas como Dios manda.

El que tiene apellido de honorable ex presidente de la Generalitat no se perdió ni un gol y encima hizo un penalti de niña y el paquete que mandaron de Lyon demostró ser lo que Manel Comas definió como un auténtico NAF: negro, atlético y fraudulento.

El amigo culé de Casillas ejerció de tal y el de la hernia bastante hizo con acabar el partido. El nórdico debió salir para que hubiera un rubio en el pasillo y el que se parece a Ronaldinho de joven estuvo como Belén Esteban en una biblioteca: desorientado. La gran esperanza azulgranoserboespañola está tan verde como el hijo del Increíble Hulk. Y el señor francés que marcó el gol demostró que hasta un reloj estropeado da la hora exacta dos veces al día. Conclusión: Diarrà no se vende, 4; Los zombies del pasillo, 1. Y moraleja: Guardiola tiene más trabajo por delante que el podólogo de Rafa Nadal.

[Miguel Serrano, ¿te da cuen?, en Marca]

No soy un hombre de fe, pero quiero pensar que vamos a ganar en Mallorca. Se ha empatado con el R. Madrid, campeón de liga, con más de 30 ocasiones de gol, balones al palo, posibilidades de ganar... Si se hubiese ganado, las cosas estarían parecidas, o incluso peor, desde el punto de vista psicológico, porque no es lo mismo tener que ganar por obligación que poder empatar y especular.


El R. Zaragoza no está donde está por el empate o la "no victoria" de hoy, ni siquiera por los resultados que se han producido, sino por lo que ha hecho o por lo que no ha hecho en toda la temporada. Y la próxima jornada, la última, es en Mallorca, que se juega todo. Pero esta vez vamos a ganar.

Quien pensara que el partido de hoy en el Camp Nou ante el Mallorca iba a ser una fiesta para Rijkaard y el Samba Team, donde iban a golear a los bermellones para acallar los pañuelos y abucheos, se equivocaron. Rijkaard se merecía el mismo final que nos ha dado él en su ciclo, el de pasar de todo.

El equipo perdió 2-3 y ya no es noticia. Noticia es que el Barcelona gane. Pocas veces en los últimos 10 años he visto un equipo tan inútil, parapléjico y vulgar que este. De borrachos, chulos, engreídos e irrespetuosos se llenó la plantilla. Y obviamente con esta mezcla tan explosiva, manejada por un inútil "caballero", aunque eso sí, majísimo, diplomático y conciliador, no se podía esperar más. Fue bonito, ya lo dijeron varios, mientras duró. Pero el bochorno de los últimos dos años no se los borra nadie. El lo permitió.

A Dios gracias quedan sólo dos años de mediocridad. El pozo aún tiene algunos metros que excavar y ciertos vividores seguirán beneficiándose de sus cargos para avanzar sus intereses personales, bien sean políticos, económicos y/o sociales.

El Barcelona evidentemente es 'mes que un club'. Es, entre tantas otras cosas, una plataforma sensacional dentro de Catalunya, España y el mundo para encaramarse entre la crema y nata de la sociedad. Y no somos ingenuos para saber los beneficios que todo ello implica --desde que dejen entrar a tu hija en el mejor colegio de Barcelona a obtener una cita con algún alto empresario para adelantar algún proyecto coorporativo--.

Muchos dicen que el Barcelona por encima de todo. Yo no. Yo se siento asqueado por el Barcelona de Laporta, Rijkaard y cada uno de los jugadores. Este Barcelona, y digo este en particular me produce ganas de vomitar. Mi única alegría esta temporada es ver como muchos de estos inútiles saldrán en las próximas semanas, por la puerta de atrás, como se merecen, y el próximo año unos cuantos más. Ojalá defenestren también a Laporta cuanto antes. Un sueño imposible.
[3-VII-07] Hay que fichar jugadores que quieran venir y comprometidos. Milito tiene otra ventaja [respecto a Chivu]: tiene una manía especial al Madrid porque cuando llego a nuestro país para recalar en el Bernabéu lo rechazaron por una lesión que se ha demostrado que no existía. [Josep Maria Casanovas / Sport]



[10-V-08] Ni Henry, ni Touré, ni Milito aterrizaron en óptimas condiciones en el Camp Nou. El tiempo, lamentablemente, ha terminado dando la razón a quienes desaconsejaron entonces sus fichajes levantando un fino hilo de voz. Pero no había vuelta atrás. Había que dar luz verde a sus llegadas y se les dio. Mas sabiendo que no cumplían al cien por cien todos los requisitos médicos, en unos casos, o que existía un más que evidente riesgo de fracaso, en otros. [...] Con Milito, si bien es cierto que llevaba cuatro años jugando después de una importante operación en la rodilla, también lo era que cuanto más tiempo pasara, más posibilidades tenía de recaer. Además, el hecho de recalar en el Barça, un club que a lo largo de una temporada juega bastantes más partidos del que procedía, no se podía descartar que acabara rompiéndose. [Redacción Sport]
El factor humano ha sido decisivo en la crisis deportiva del Barça. El club ha fracasado, en las dos últimas temporadas, por culpa del vestuario. [...] Laporta, la junta directiva y Txiki también deben asumir su cuota de responsabilidad, pero si hay alguien que debe pagar por todo lo que ha pasado son los jugadores y, especialmente, los cracks. Estos sí que son hipócritas y embaucadores. ¡A la calle con ellos!

[Lluis Mascaró, la voz de su amo, en Sport]
La princesa Ingle lloraba desconsolada sobre el regazo de Jabba Sori. Jan Vader, obcecado por el poder y aconsejado por Lord Palpacruyff, no había ni tan siquiera escuchado los consejos de la Corte Sith de contactar con Mou Skywalker. Con Frank Solo fuera de juego, el plan de reconstruir la Estrella de la Champions pasaba por expulsar del Camp Nou Milenario a los clones oscurecidos por la noche del Planeta Castefa y atraer a otros de la mano de un nuevo líder. Sobre el papel, la princesa Ingle y Jar Jar Txikins eran los elegidos para tan importante tarea, pero la sombra de Lord Palpacruyff era demasiado alargada. Ya en su día, el maestro Sith había logrado el exilio de Obi-Wan Rosell y de sus más acérrimos allegados. Mou Skywalker era el preferido del pueblo de Barçatooine por su carisma y por sus logros en Chelsescant, y contaba con el beneplácito de parte de la Corte Sith, pero un joven padawan, Anakin Skuardiola, aún y ser inexperto en el arte del balonazo láser, se había mostrado válido en el liderazgo del ejército Ewok, aprendices de clon. Además, Jan Vader no querían renunciar al estilo tikitakero impuesto en Barçatooine desde los tiempos de Palpacruyff, quién, además, veía en Mou Skywalker un líder demasiado carismático para su tan alargado narcisismo.

Tras perder la Estrella de la Champions y sufrir un varapalo histórico frente al ejército de Bernd Maul en pleno Naboo Bernabéu, el populacho de Barçatooine salió a la calle para pedir la dimisión de parte de la Corte Sith y la contratación de Mou Skywalker. Jan Vader no tuvo más remedio que convocar a la corte en busca de soluciones que le salvaran el casco oscuro. O eso parecía. Después de atiborrarse con los mejores canapés de Ferrán Sebulbiá, Jan Vader, la princesa Ingle, Jabba Sori, el perrín Watto y Jar Jar Txikins, entre otros selectos Sith, se reunieron en el Camp Nou Milenario. Lord Palpacruyff, que se hallaba cerca del Planeta Castefa dándole al golf, se unió a ellos por videoconferencia a la velocidad de la luz.

A las 20:00h, Jan Vader anunció lo anunciado por sus wookiees filtradores días antes. Frank Solo y los clones oscuros eran los únicos culpables. Mientras, Jar Jar Txikins salía ileso. Además, se negó a pronunciar el deseado "Mou, yo soy tu padre". Jan Vader confirmó que Anakin Skuardiola sería el nuevo maestro tikitakero. Al ser preguntado por Jar Jarinho Binks, líder de los clones oscurecidos por la noche del Planeta Castefa, Vader mostró su talante democrático: "esto no toca". Las palabras de Jan Vader no sentaron nada bien entre gran parte del populacho de Barçatooine, que quería dimisiones y la llegada de Mou Skywalker.

El futuro de la galaxia es ahora más incierto que nunca. Puede que Anakin Skuardiola logre recomponer la Estrella de la Champions. No lo tendrá fácil. Mientras, Obi-Wan Rossell no se pronuncia, aunque su alianza con Mou Skywalker parece lógica. El objetivo no es otro que derrocar al janvadelismo utópico instaurado en Barçatooine. La guerra podría estar cercana a su inicio. ¿Start Guar o Start War? Esta es la cuestión.

En los momentos críticos y difíciles es cuando se percibe la verdadera naturaleza del ser humano. El Barcelona, no es un secreto, más bien es visible ante los ojos del mundo, vive un momento muy complejo rodeado de negros nubarrones.

Uno de los personajes que está en el centro del huracán es Frank Rijkaard. Su mal ejecutada política de autogestión del vestuario, su incapacidad de encontrar variables en los partidos y su pasividad ante el desmoronamiento del equipo han llevado al presidente Joan Laporta a ejecutar su despido tan pronto acabe el campeonato liguero.

El paso del técnico holandés por la Ciudad Condal ha dejado un reguero de alabanzas por cuenta de su diplomacia, amabilidad, tranquilidad, cortesia y afabilidad. En más de una ocasión, blogueros y columnistas han argumentado que esas cualidades deberían ser requisito obligatorio para cualquier entrenador del Barcelona. Pero ya vemos que eso no lo salvó.

A falta de un año de contrato, Rijkaard recibirá una compensación por despido del club. Está en su derecho. Firmó un contrato hasta 2010 y el Barcelona ha decidido romperlo prematuramente. Ahora bien, consciente como ha de ser de su cuota de culpa, de gran culpa, ¿no debería tener un último gesto de caballerosidad --por no decir de vergüenza-- y renunciar a esa indemnización por los agravios que el ha permitido al club y a la afición?

Los hechos están ahí y son irrebatibles. Rijkaard es uno de los grandes culpables de tan sonoro fracaso y si es tan caballero no dudo que sentará un precedente que sonrojará a sus pupilos del Barcelona a quienes también le rescindirán sus contratos antes que concluyan.

Sólo así, con un gesto de ese calibre, el holandés recuperará su evaporado crédito y honorabilidad.

Hace mucho que llevamos viendo clásicos, muchos años, pero jamás, jamás de los jamases, uno contempló un baño como del de ayer. Ni siquiera en los famosos 0-5 o el 5-0 correspondiente, porque aquellos fueron de superioridad en el marcador pero no tanto en el juego como se vio ayer. Un auténtico baño de toque a la primera y los azulgrana mirando el balón, con una desorientación total, incapaces, derrotados, en una humillación total.

"Habéis deshonrado la camiseta del Barcelona", rezaba el Sport esta mañana. Vale, fueron deportistas haciendo el pasillo y luego siguieron haciéndolo, pero al menos fueron. Hubo dos que se borraron del partido con una falta de profesionalidad total, uno, Deco, por falta de deportividad, lo que tampoco es de extrañar teniendo en cuenta las patadas al tobillo que suele pegar un día sí y otro también. El otro, Eto'o, por mera cobardía, para no reconocer la superioridad del rival y, sobre todo, para no aguantar lo que le iba a recordar el Bernabéu. De este también se esperaba porque pregona mucha valentía y mucho compañerismo, pero a la hora de la verdad se raja y deja abandonados a los suyos. Ya se vio, en cuanto fueron mal dadas salió con aquello de "como esto siga así, yo me voy de aquí". ¡Qué valiente...! Ya lo comentamos aquí hace tiempo: menudo sujeto pernicioso para cualquier vestuario. Ahora lo está demostrando. Y encima dice que no lo sabía, menos mal que Rijkaard le puso en su lugar.

PD: Casillas va a ganar el Zamora, que no será tanto suyo como de toda la defensa del Madrid pero, eso sí, esa parada que le hizo abajo a Messi no es sólo uno de las mejores paradas, difícilísima, de la temporada, sino de los últimos años que se haya podido ver en un campo de fútbol.

por TOM BAKER

Vendaval madridista en el Bernabéu. Los 'vikingos' siguieron la fiesta ante su máximo rival y le endosó un 4-1 que pudo ser más escandaloso. El árbitro ayudó bastante con la incomprensible decisión de no pitar la enésima falta estúpida de Guti en el primer tanto. El Barcelona bajó los brazos. No se sabe si el pasillo, o el fracaso de Manchester, acabó por derrocar a un equipo que nació para firmar una época y que ha acabado haciendo el ridículo donde más le duele a su afición: en el Santiago Bernabéu.

La primera parte estuvo igualada, más de lo que el marcador reflejaba. Ambos salieron con una especie de respeto-miedo incomprensible para un equipo que estaba de fiesta -y podía culminarla derrotando a su gran rival- y otro que se jugaba luchar por librarse de la engorrosa previa de la Champions. Mucho toquecito inofensivo y un juego plano por ambos lados. Parecía que la fiesta de la grada se había contagiado a unos jugadores indolentes hasta un grado exasperante.

Pero la segunda cambió completamente el panorama. El Madrid empezó a imprimir al balón un ritmo vertiginoso. Hacía años que un servidor no contemplaba una circulación de balón tan electrizante en los jugadores del Madrid. Por una vez lo que corría era el esférico y no los jugadores. Toques rápidos, aperturas a la banda, cambios de juego de 40 metros (hasta Diarra se marcó uno de escándalo) y todo al ritmo que marcaba un Gago celestial y un Sneijder que cada día más se consolida como el gran fichaje del año.

El Barcelona, por su parte, jugaba a remolque. Sólo Messi atacaba a la defensa con sus arrancadas descomunales. Pero no había nada que hacer. Salió Higuaín al campo y en la primera ocasión destrozó al rival tras una jugada mayestática de Diarra por la banda. Había caído el tercero. El cuarto llegó con Van Nistelrooy, que volvía de una lesión, marcando un penalti justo que había hecho Puyol con las dos manos (incomprensiblemente JJ Santos, ese hombre capaz de confundir a cuantos jugadores saltan al campo y de no enterarse de nada de lo que pasa en el campo).

El final fue una fiesta. El Bernabéu pedía la manita. Valdés achicaba balones como podía. Puyol se desesperaba. Xavi se autoexpulsaba insultando al árbitro y Henry marcaba el gol de la honrilla. Una honra que quedó por los suelos en un escenario que debería haber servido para resarcir un poco a un equipo que se ha fagocitado a un ritmo brutal. Jamás vi tanto talento junto desperdiciado por una indolencia tan brutal, por una falta de profesionalidad que hace pensar en una limpia total de ese vestuario.
Por más ilusiones que pueda generarnos el nuevo proyecto del Barcelona la próxima temporada, la desconfianza que se ha instalado en la afición será una barrera muy difícil de superar para los que vayan a defender nuestro escudo.

A punta de golpearse con la misma piedra, el aficionado culé --el mismo que pensaba que era una chorrada cambiar de entrenador a mitad de temporada, y que seguirá pensando lo mismo con su terco pincelazo de ingenuidad-- ya no pasará una más. Cualquier acto indolente, acomodado o desaguerrido de los suyos provocará un ataque inclemente contra Joan Laporta.

La cosa no empieza bien. El presidente, que morirá con la idea del Barcelona del tiki taka --conste que respeto a aquellos que perecen con unos ideales--, arrancará el próximo curso echándole el pulso a la afición: Sentará en el banquillo a Pep Guardiola cuando la gran mayoría está clamando por José Mourinho. Tal y como Perarnau apunta hoy en su columna, la suma desconfianza que levanta Guardiola puede ser una losa excesivamente pesada para el despegue del "Nou Barça".

En segundo lugar, Laporta no podrá vender a todos los jugadores, algo que muchos ansiamos. Aquellos que se queden --y ojo que Ronaldinho puede colarse-- continuarán con los peligrosos vicios que nos han hundido en una deshonrosa mediocridad. Alguien mencionó ayer en lluvia blaugrana que no esperemos nada la próxima temporada, ya que los proyectos no se recomponen de un año a otro. Coincido. Espero, eso sí, que dejemos de ser el hazmerreir del fútbol. Todo el respeto que adquirimos hace unos años lo hemos dilapidado.

Cierro el post ahora preguntándome dónde están los Disneys. No quiero desatar el hacha de guerra, pero no quiero callarme la rabia incontenible que me ha dado el tener que aguantar sus argumentos de guardería, cuando era evidente, y lo sigue siendo, el desplome y desangre.
Hace justo media Liga, cuando el Madrid venció en el Camp Nou, dijimos que, tal vez, la derrota le serviría a alguno para abrir los ojos, para pensar que los partidos no se ganan en el autobús, ni con el escudo, ni con el carnet de "fantásticos". Que hay que ser humilde. Que no hay que despreciar al rival. Sin embargo, nada ha cambiado en todos estos meses. Al contrario. Hemos seguido leyendo, a diario y por triplicado, el mismo discurso fantasioso y arrogante. Cosas tan surrealistas como que el Barça ha "regalado" la Liga al Madrid. Sí. Resulta que el Barça, tercer clasificado de un torneo en el que jamás estuvo a menos de dos puntos de la cabeza, no sólo regaló la pasada Liga: también ha regalado esta. Cualquiera diría que hablamos del mismo equipo que pena a ¡17 puntos! del líder y anoche salió del Bernabéu con un saco.

Igual va siendo, otra vez, hora de plantearse que, tal vez, el emperador está desnudo. Aquel "Barça de las siete copas" se ha convertido en el de los dos años en blanco, pero, aún así, siguen creyendo que nadie más que ellos es digno de abrazar la gloria. Cuesta recordar una actitud más prepotente, y sorprende (es un decir) en boca de los mismos que abominaban del Madrid galáctico. El lunes leíamos que el Barça ha dejado escapar la oportunidad de "hundir a su rival en la miseria" (¿?). El martes, que ningún jugador blanco, salvo Casillas, podría ser titular en el Barça. El miércoles, que al Madrid las dos últimas Ligas le han "caído del cielo". No se aprecia, la verdad, demasiado propósito de enmienda. Que sigan despreciando al adversario, proclamando su "superioridad", presumiendo de que el resto vive de sus migajas. ¿Desnudo el emperador? ¡Qué tontería!
Hoy has tenido tu merecido a lo que eres y quisiste ser. Lo que ya era un episodio bochornoso --el pasillo-- se convirtió en una fecha negra con el 4-1 que nos endosó el Real Madrid en el Bernabéu. Todo el mundo, y no sólo los españoles, sino todo el mundo, presenció el deceso del Fútbol Club Barcelona de Frank Rijkaard. Asimismo, Deco y Eto'o, borrados del partido y dejando solos a sus compañeros, no merecen continuar en el club.

Triste final en el que todos han sido culpables, inclusive nosotros. Toca ahora agachar la cabeza, callar y confiar en que Joan Laporta asimile toda la humillación que ha representado para el aficionado --no creo que para los jugadores-- los últimos dos cursos de nuestro equipo. Ahogados de éxito, en un descalabro ciertamente inexplicable, los próximos meses nos servirán para renovar ilusiones, bien sea por la expectativa de un inminente proyecto nuevo, o por la salida y llegada de técnicos y jugadores.

El próximo domingo la afición despedirá al Barcelona en el Camp Nou. Habrá mucho morbo por ver si Ronaldinho hará acto de presencia o si el público dejará de lado los agravios sufridos y ovaciona por última vez al Samba Team. Aunque desearía un estadio vacío, o una sonora pitada, creo que debemos ser más personas que esas sabandijas y aplaudirlos por esos tres maravillosos años al comienzo de la era Rijkaard-Ronaldinho. Cuando termine la Liga, ojalá sean historia.

Confío en que el próximo técnico del Barcelona --sea quien sea, inclusive el propio Rijkaard-- utilice lo tristemente acaecido como herramienta motivadora con el nuevo grupo y aquellos que se queden del presente. El entrenador tendrá la obligación de devolverle la honra a nuestro equipo.
por TOM BAKER

Forjaron sus plantillas para luchar por Europa. La Champions era el objetivo. Tenían una plantilla con potencial, mucho dinero, talento en todas las líneas y dos técnicos españoles con buena Prensa, Quique y Víctor Fernández. Pero los proyectos se fueron viciando. Tener a Agapito y Soler como propietarios influyó lo suyo. Es lo que tiene no tener ni idea de fútbol. En el mundo de la empresa serán brillantes, pero en cómo gestionar un club de fútbol no han debido de hacer un master.

Las jornadas pasaron y los equipos se fueron hundiendo. Cayeron en Europa. El Zaragoza también mordió el polvo en la Copa del Rey, donde el Valencia sacó la casta del murciélago de su escudo hasta alcanzar el título, y por el camino perdían y perdían partidos. Como consecuencia cayeron los dos hombres del banco. Quique salió huyendo al grito de "Quique vete ya" tan de moda por el Turia. Víctor tuvo que hacer las maletas pese a ser el técnico que devolvió la grandeza al Zaragoza en los 90 -Copa y Recopa incluidas-.

Los cambios de técnicos arreglaron poco. Mientras el banquillo de La Romareda devoraba técnicos de motu propio, el inquilino de Mestalla -Koeman- devoraba a tres de los símbolos ché -Albelda, Cañizares y Angulo-. Ni una cosa ni la otra sirvió para nada. Ahora, en unos minutos, saldrán al terreno de juego con la amenaza del descenso en sus cabezas. Sus plantillas fueron concebidas para estar arriba. Abajo se ahogan. Se están ahogando. Uno de ellos puede bajar a un infierno en el que no pensaban estar ni en la peor de sus pesadillas. Que le pregunten a Agapito. Que hablen con Soler. Ellas quizá sepan el porqué de esta situación.


Si yo fuera futbolista del Barcelona, me plantearía hacer el pasillo dentro del túnel de vestuarios.

DDF | La prensa deportiva de hoy, sin careta
Para escribir bazofias como esta tal vez Sport debería ahorrarse contratar a colaboradores de prestigio (¿?).

La mayoría de los barcelonistas a los que he consultado se niegan en redondo a darles (a los del Madrid) el gustazo del pasillo. O del paseíllo, que en eso han convertido algunos medios de la capital el honor que se debe al campeón. Es decir, un acto de orgullo torero (con Raúl dándole a la muleta y a la rojigualda) y de humillación supina contra los culés. Están regodeándose con la ceremonia de vasallaje hasta unos extremos que parecen de sainete y, previendo el triste espectáculo, los aficionados azulgranas se preguntan en dónde demonios nace una ceremonia tan carnavalera y a santo de qué tenemos que arrodillarnos ante el caudillo revestido de pompa. La verdad es que no sé a quién se le ocurrió lo del pasillo. [...] Que se anden con tiento. Es más difícil saber ganar que saber perder. Tarde o temprano, las tornas cambiarán y una humillación, con chicuelina de Raúl, duele mucho. Tanto como para no olvidarla. Volveremos. Que no se pasen con la afrenta, que estas cosas escuecen y se quedan grabadas en la memoria por los siglos de los siglos. Amén.

[Josep Maria Fonalleras, un hombre de nuestro tiempo, en <a href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20style=" 0="" 10px="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1068/731/1600/comillas2.0.gif">Sport]
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